Lecturas de abril
Vuelta al entusiasmo
Este abril me ha pasado un poco por encima, ha sido de esos meses que casi duran como dos. Lo bueno de eso es que, por lo menos, me ha dado para leer mucho y bastante bien.
He leído Bestia, de Irene Solà. El mes pasado leí Canto yo y la montaña baila, en el que vienen tres o cuatro poemas, y me apetecía mucho leer su poesía. Es bastante diferente a lo que sale en la novela, aunque la voz y los temas están ahí. Me ha gustado mucho, es rara y precisa. Ah, y me gusta leer poesía en catalán. Aprovecho para declararme fan incondicional de Irene, por si no lo había hecho ya.
He leído Todas las guerras empiezan en verano de Diana Aller, y me lo he pasado muy bien. Es una novela muy gamberra con una protagonista con la que te descojonas. Me ha recordado, en cierta medida, a El descontento, de Beatriz Serrano, pero con un punto de ciencia ficción muy loco. Los diálogos son brillantes y Mencía, la protagonista, es genial.
He leído Ronaldo, El fenómeno, de Giovanni Salomone. Es un librito corto de una colección que ha sacado Altamarea que han llamado Cromos, el primero. Me ha gustado: es cortito pero está bien escrito, y tiene suficiente chicha personal como para que sea interesante. Y qué bueno era Ronaldo, joder.
He leído A little History of Poetry, de John Carey. Una de las mejores Historias De que he leído, y eso que es bastante profunda. Lo digo como si fuera a leer esto, pero tengo que agradecerle la recomendación (indirecta) a Ben Clark: gracias, Ben. Este libro tiene un “companion” que se titula 100 poets, recopilada por Carey, en el que vienen uno o dos poemas de cada autor importante que menciona. Estoy con él, imagino que lo pondré en las lecturas de mayo.
He leído Lo malo de la poesía, de Billy Collins, en una edición bilingüe de Bartleby muy bien traducida. Billy Collins para mí es un maestro: tiene una capacidad increíble de ser ligero y profundo a la vez, de empezar con la cosa más cotidiana y simple y sorprenderte al final con un giro que no te esperas. Soy super fan de Billy desde hace años, creo que se nota.
He leído Las cabras, de Pilar Asuero. Creo que las novelas sobre amigos son una de mis debilidades. Lo pasé peor con Lila y Lenú en La amiga estupenda que con muchas parejas en historias de amor. En Las cabras me pasa algo parecido: me meto en seguida en la historia y empatizo con Cami y el resto de personajes. Me ha gustado muchísimo esta novela, solo puedo recomendarla.
He leído En este lugar, de Unai Velasco. Me gusta mucho lo que hace Unai en sus traducciones (la de Irene Solà es suya, ver más arriba) y con su editorial, Ultramarinos, pero no había leído nada suyo. Este poemario es muy bueno, y hay un par de poemas que me han parecido magistrales.
He leído Desde el jergón, de Josele Santiago. Ya conté que fui telonero de Josele en el stand de Contra en Sant Jordi, y no podía no leerme su libro, que además me dedicó. Me ha servido para redescubrir a Los Enemigos: el libro va repasando su vida y su carrera disco a disco y canción a canción, y es inevitable ir escuchándolas mientras lo lees. Por cierto, en enero tocan en La Riviera. Yo voy.
Este mes ha sonado en bucle Rosalía, como no podía ser de otra manera. Ya hablaré del concierto. Imagino que solo puedo cerrar esto con Magnolias.


