Lecturas de marzo
Tal cual, oiga
En la ventana de al lado de mi oficina en la que antes dejaban cosas ahora hay un cartel de Se Alquila. Han hecho obras y se han cargado la magia: nadie deja brócoli ni novelas eróticas delante de un cartel de Se Alquila. Por suerte, me quedaba una foto guardada, que era perfecta para este post. Un Lecturas, de marzo.
He leído La civilización no era esto, de Aitana Monzón. Que Aitana escribiera esto con 21 años te hace pensar qué has hecho tú con tu vida. Es una poesía muy elegante y con mucho control, en la que las referencias clásicas y cultas no le suenan impostadas. Pero además de repente tiene arranques muy viscerales que también están súper equilibrados. Me ha gustado mucho, leeré más cosas de Aitana.
He leído El borde cortante, de Ginés Sánchez, recomendación de Javi Marín. Una novela muy dura sobre tres adolescentes que se escapan de un psiquiátrico. A ratos es muy divertida y empatizas mucho con ellas, pero a ratos también es demoledora. Muy cinematográfica, con mucho ritmo. Me ha gustado, y no conocía al autor. Está en Tusquets.
He leído Todo lo que hay que saber sobre poesía, de Elena Medel. Cada vez me gustan más los libros sobre poesía (poéticas es el nombre técnico), y le voy cogiendo ya algo de truco al género. Este de Elena es más bien una Historia de la poesía, y está estructurada como un libro escolar. Me ha gustado y he aprendido, pero creo que esperaba otra cosa.
He leído una edición ilustrada preciosa de Carta al mundo, de Emily Dickinson, que me dejó Carmen. Una maravilla de libro: muy buena traducción e increíbles ilustraciones de Isabelle Arsenault. La edición es de Libros del zorro rojo, que hacen cosas muy bonitas.
He leído Registers of Illuminated Villages, de Tarfia Faizullah, una poeta americana de ascendencia bangladesí. Este poema, por ejemplo, tiene una mala leche tremenda: Self-Portrait As Mango. Aparte de ese hay una serie de poemas sobre la muerte de su hermana durísimos. Me ha gustado.
He leído Habitaciones separadas, de Luís García Montero. Es el libro con el que ganó el Premio Loewe en 1994. En las guerras culturales de la RAE y el Cervantes, yo decidí ponerme del lado de García Montero, y con él voy a muerte. Maravilloso poeta, al que no puedo evitar imaginarme haciendo fotos a Juan del Val en el Bernabéu desde que nos contó la anécdota Diego Barcala en La Franquicia.
He leído Maldito United, de David Peace, y me ha encantado. En la portada hay una cita del Times que dice “probablemente la mejor novela jamás escrita sobre el deporte,” y cuando lo vi al empezarlo pensé, bueno, vamos a calmarnos. Acabo de terminarlo e igual me hace replantearme mis tops (dadme tiempo). Por cierto, el otro día hablé con Eduard y le dije que me lo estaba leyendo, y él se rió y me dijo “Vas tarde.” ¿Más vale tarde que nunca? Buenísimo, de verdad.
He leído Con, de Miriam Reyes, Premio Nacional de Poesía 2025. Me llamaba muchísimo la atención este libro desde hace tiempo: primero, por el título, que me parece brillante; segundo, por el propio premio; y tercero, porque estaba totalmente descatalogado y era imposible encontrarlo en librerías. Ya lo encontré, y me ha gustado mucho. La dedicatoria final es magistral.
He abandonado a la mitad La catedral del mar, de Ildefonso Falcones. Lo leí hace muchos años y tenía buen recuerdo; esta vez lo he dejado por puro aburrimiento. Me da rabia porque me apetecía leer libros sobre Barcelona, pero este claramente no es. Se admiten sugerencias, por cierto (que no sean La ciudad de los prodigios.)
Sonando en bucle: Don’t take me for granted, de Social Distortion.



Sobre BCN, el último de Uclés?, no lo he leído, lo tengo en la pila, pero Uclés bien vale la intención (creo).